La Rabia que hay que cambiar.

 

Sobre los estados de Ánimo de nuestros movimientos

Escuchaba nuevamente la entrevista al Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar en tolerancia0.  Luego de lo que creo es la formalización por su parte y el reconocimiento final de los movimientos, pierde sentido escuchar las posiciones de otros historiadores como el de Jocelyn-Holtz quién desde la academia niega la existencia de éste como un motor de cambio. En otras palabras, no tiene sentido entonces seguir hablando de los procesos y las dinámicas de los movimientos sociales en Chile y el Mundo con cara de sorpresa o gastar un minuto más cuestionando si son o no, los movimientos sociales están cambiando al mundo.

Quiero entonces plantear la cuestión del estado de ánimo de los movimientos.  Gabriel Salazar le da al clavo cuando se pregunta “¿por qué esta sociedad arrastra hace 200 años el nivel de violencia en las manifestaciones?”.

Así como planteaba en un texto anterior que el problema es la desconfianza como la clave a la crisis política, creo la debilidad de nuestros movimientos está en la rabia y en el estado de ánimo negativo que no permite dar el salto a la solucionática.  No sólo considerando la rabia de los extremos que lamentablemente están perdidos como los encapuchados que a todos nos preocupa y nos indignan, sino que el movimiento completo que genera contenidos y mensajes. 

Si vemos las campañas tomando sólo como muestra los video de youtube, de entre los cuales hay trabajos que son destacadísimos, como el de punta de choros y plebiscito ciudadano,  rápidamente se puede ver:

1. La oposición a algo generando no sólo la movilización sino también resentimiento.

2. La solicitud de algo tan difícil como la educación gratuita sin establecer medidas tan difíciles como la reforma tributaria. 

3. Los mensajes de lucha de clases y de la demonización de un sector o varios, como “la clase política” o “el empresariado”. Pienso en  Felipe Cubillos (QEPD) y si el estará dentro del empresariado endemoniado, creo que de existir tal cosa, el demostró que no.

4. Las campañas tristes, confrontaciones.

El efecto de los mensajes negativos es multiplicador de la rabia. No basta con no tirar piedras, porque antes de la piedra vienen mensajes como “de la sala de clases a la lucha de clases” que generan no una sino mucha confrontación inútil… Cuantas piedras nos podríamos haber ahorrado.

Chile ha tenido 200 años de esta historia, de revuelta y no revolución.  Y 23 veces según Salazar han sido sofocadas con violencia, y luego de la violencia sigue reinando lo que el inicio de la violencia quiso combatir.

Queda entonces la pregunta de cómo hacemos el cambio de sintonía y llevamos a la acción.   Como se genera que todas las personas que han participado en marchas puedan no sólo mostrar su descontento sino que aportar en la construcción de una solución. Por el momento creo que el primer paso se da cambiando el estado de ánimo de los mensajes y ojo que no es fácil.  No será fácil salir de la trinchera, de la columna de gente marchando para sentarse en las mesas a poner lápiz.  No será fácil dejar de oponerse a todo para ponerle la cara y la firma a una real solución.

¿Cómo entre las miles de personas no encontramos la mejor reforma tributaria? el mejor modelo de educación que se quiere? el mejor modelo político que se necesita?… la rabia sólo  genera entropía y esta no siempre ordena.  Llegó la hora en la que hay que poner la energía en las direcciones correctas.  Esa debería ser la real revolución de los movimientos ciudadanos, sino lamentablemente todo habrá sido una revuelta más.

 

Toda esta reflexión surge de un spot publicitario del programa “Pastillas contra el dolor ajeno" y”Médicos sin fronteras”. Acá se los dejo

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